El I Congreso del Pacto Europeo por el Océano concluye con un llamamiento al consenso para lograr una economía azul con un impacto real
El ecosistema de la economía azul en Canarias coincide en que, para impulsar definitivamente este sector, hace falta más coordinación, blindar la financiación y cuantificar su impacto en el archipiélago

Durante el congreso quedó patente que Canarias dispone de empresas, conocimiento, infraestructuras y capacidad científico-tecnológica para continuar apostando por el océano como fuente de diversificación económica
Las Palmas de Gran Canaria, 25 de septiembre de 2026.- Julieta Schallenberg, viceconsejera de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Energía del Gobierno de Canarias, clausuró hoy el primer congreso canario del Pacto de los Océanos con una conclusión clara: una “economía azul real para Canarias solo será posible si combina más coordinación, protección de la biodiversidad y desarrollo económico; si algo nos puede quedar patente hoy es que queda mucho por hacer y creo que este es el punto de encuentro que en el futuro nos puede permitir seguir caminando”.
Recordó que el archipiélago es uno de los 36 “hotspot de biodiversidad” en el mundo protegidos por Natura 2000 y que para conseguir un verdadero impacto y los retos que plantea el Pacto Europeo, “todos somos necesarios; la parte interadministrativa pública se tiene que coordinar, pero también tenemos que ir de la mano de la iniciativa pública-privada”. “Tenemos muchas estrategias, pero esas estrategias tienen que hablar entre sí”, afirmó.
Schallenberg repasó las grandes temáticas de esta primera cita –biotecnología, desalación de aguas, acuicultura, pesca–, puso la mirada en Madeira y Azores como experiencia internacional y planteó otros ámbitos de la economía azul como próximos retos: “la lucha contra el cambio climático y el papel que los océanos están llamados a jugar en la absorción del CO2 es un campo enorme todavía por explorar”.
La consejera delegada del Instituto tecnológico de Canarias, Guayarmina Peña, destacó la necesidad de mantener espacios de encuentro como este I Congreso del Pacto Europeo por el Océano en Canarias, recordando que “la colaboración público-privada tiene un papel esencial; necesitamos que el conocimiento científico y tecnológico encuentre su posición en las empresas, que las empresas puedan trasladar sus necesidades a los centros de investigación y que desde las administraciones se creen las condiciones para facilitar el desarrollo de nuevos proyectos”.
También resaltó que “Canarias dispone de las empresas, del conocimiento, de las infraestructuras y de la capacidad científico-tecnológica” para desarrollar su apuesta por la economía azul, y que debe “aprovechar el marco que abre el Pacto Europeo por el Océano como territorio insular y ultraperiférico”, ya que “el mar forma parte directa de nuestra economía, de nuestra forma de vida y de nuestro territorio”. “Vamos a seguir trabajando juntos para aprovechar estas oportunidades de forma responsable y convertirlas en desarrollo e innovación para y desde Canarias”, afirmó.
Compromiso del ecosistema
La gerente del Clúster Marítimo de Canarias, Elba Bueno, aseguró que el congreso ha sido “una declaración de intenciones” en el sentido de seguir el camino que marca el lema del Día Marítimo Mundial celebrado el pasado 24 de septiembre, ‘De la política a la práctica: impulsando la excelencia marítima’.
En la clausura del evento, Bueno realizó un resumen de las aportaciones que surgieron de cada una de las ponencias: del especialista en Economía Circular y Regenerativa Manuel Maqueda destacó que “no basta con ser sostenibles, sino que hay que reconocer el valor económico de todo lo que nos da la naturaleza”; del debate sobre la criticidad del cable submarino, la conclusión es que “Canarias cuenta con una posición estratégica, gran experiencia industrial e interesantes campos de desarrollo, pero debe identificar y planificar la gestión de riesgos”; mientras que la mesa de tecnologías duales en el sector marítimo deja como deberes “fortalecer el posicionamiento de Canarias en este nicho con un proceso regulatorio que acompañe a las empresas, mejorar el ecosistema, reforzar el talento especializado, facilitar la financiación y agilizar la gestión administrativa”.
La jefa de Unidad de Turismo en la Dirección General de Movilidad y Transportes (DG MOVE) de la Comisión Europea, Elisabeth Kotthaus, desveló que la futura estrategia europea sobre turismo sostenible plantea una gestión más equilibrada de los destinos costeros e insulares y favorecer a las comunidades y empresas locales. Posteriormente, la mesa de descarbonización del transporte marítimo confirmó que Canarias “también cuenta con una posición estratégica en este campo y con condiciones únicas para mantener su competitividad y avanzar hacia la incorporación progresiva de combustibles sostenibles”, pero también dejó claro que la transición hacia será un proceso largo.
Los ponentes que debatieron sobre los recursos vivos en Canarias se mostraron convencidos de que las islas cuentan con un potencial para desarrollar una economía azul basada en el aprovechamiento sostenible de estos recursos. En este contexto, Bueno aseguró que “la investigación y el conocimiento abre nuevas oportunidades, pero el reto está en trasladar estos avances al mercado, superando el obstáculo de la lentitud de los procedimientos administrativos”.
En lo que se refiere a los bancos de ensayos, el congreso concluyó que el archipiélago cuenta con una posición destacada en el desarrollo del prototipo gracias a infraestructuras para el ensayo tecnológico, aunque la gerente del Clúster Marítimo apuntó la necesidad de acelerar el recorrido tecnológico y reforzar la colaboración entre administraciones, centros de investigación, universidades y empresas.
En el ámbito de la energía renovable se volvió a poner de manifiesto que “la soberanía y autonomía energética es crucial en territorios insulares y frente a contextos de crisis geopolíticas como la que estamos viviendo en estos momentos, Canarias ha dado pasos importantes, pero es vital que España lance una subasta que impulse definitivamente el desarrollo de la eólica marina de uso comercial”. Y, en cuanto al turismo costero, “a nadie se le esconde que el futuro está condicionado a la conservación del litoral, a la calidad de nuestras aguas, al control de los vertidos…”.
Por otro lado, el jefe de Equipo de Economía Marítima del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, Jordi Guillén, también mostró que sin sostenibilidad ecológica, económica y social “no seremos competitivos a largo plazo, y si no somos competitivos, tampoco podremos garantizar la sostenibilidad”.
Para finalizar el congreso, el debate sobre el impacto de la economía azul dejó sobre la mesa una de sus principales carencias: la falta de datos homogéneos que permitan conocer su dimensión real. Bajo la premisa de que lo que no se mide no se puede valorar, se destacó la necesidad de acordar tanto la definición real de economía azul, como de las actividades que forman parte de este campo y armonizar indicadores y metodologías. “Contar con información rigurosa permitirá además identificar riesgos, cuantificar su valor económico y planificar a largo plazo”, concluyó Elba Bueno.