Un abandono censurable: Para el señor alcalde de Hermigua (1933)

Señor alcalde de Hermigua: ¿Por qué no tiene la amabilidad de darse un paseíto hasta el cementerio, para que se entere del abandono en que se tiene este sagrado lugar?

Lamento verme obligado a tratar este asunto, porque ello me recuerda el triste espectáculo que contemplé el día de la conmemoración de los Difuntos, que fuimos a aquel lugar a cumplir nuestros deberes de católicos.

¡Qué pena es ver lo abandonado que se tiene este cementerio! Muchas cruces destrozadas, las lápidas rotas en su mayoría, todo lleno de hierbas, muchas piedras, infinidad de pedazos de madera amontonada, y aún hay algo más grave. ¡Qué triste es decirlo! Se ven muchos huesos que están sobre la tierra, de los seres humanos allí enterrados y se llega a tal extremo que se ha dado el triste caso de verse salir de allí a un perro llevando uno de aquellos huesos.

¿A esto hay derecho, señor alcalde? Si no se puede tener un empleado para estas cosas, ¿por qué no se manda al guardia municipal para que éste indique el lugar donde se abren las sepulturas y que se haga por orden, evitando, al propio tiempo, que se destrocen las lápidas y Cruces que dedicamos a nuestros seres queridos?

¿Por qué no ordena se quiten las piedras (escombros), así como, también, las hierbas que allí .hay? ¿Acaso esto cuesta mucho dinero, cuando con ocho o diez pesetas se hace?

Perdone el alcalde le dlga que estas cosa suceden por completo abandono. Da vergüenza que un pueblo de la categoría de Hermigua tenga un Cementerio en esa forma.

Comprendo que el Ayuntamiento no cuenta con medios económicos para ultimar el que está en construcción, pero al menos atiéndase el que tenemos, que esto no cuesta dinero.

Además, esa nueva obra que está a la mitad debe terminarse; no se hagan otros trabajos sino se puede, pero ultímese esta, a la que se le debe poner preferente atención.

¿Esta es la labor constructiva que hacen estos alcaldes afiliados al partido republicano radical?

Con todo respeto, pero al propio tiempo, con toda energía, protesto de tales abandonos, esperando que el señor alcalde se dará cuenta de la indignación con que el pueblo censura este hecho y procurará atender estas justas peticiones.

Carta de José Méndez Suarez, Hermigua (Gomera)
La Gaceta de Tenerife, Año 7517 Número – 14 de noviembre de 1933

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