Relatos de viajeros: La visita de George Glas a La Gomera (Siglo XVIII)

George Glas fue un médico y marino inglés que a finales del siglo XVIII quiso establecer una factoría en el puerto de Mar Pequeña, en las costas occidentales de África, con el propósito de intercambiar productos ingleses y europeos por los de la zona. Intentando comerciar también en Canarias, se desplaza en una lancha desde la costa africana a Lanzarote, pero siendo detenido el 29 de noviembre de 1764 le decomisan la mercancía, le encarcelan e incomunican en el Castillo de la isla. Permaneció encerrado durante todo un año hasta que fue liberado, gracias a la intervención de su país. Ya de regreso a Inglaterra, unos piratas se adueñan del barco, matan a la tripulación y a Glas, y arrojan al mar a su mujer e hija, que también viajaban con él en la nave.

Ese mismo año, antes de los hechos mencionados, George Glas había publicado una obra sobre las Islas Canarias titulada “A Description of the Canary Islands”, editada por R. and J. Dodsley, en Pall-mall, y por T. Drham, en Londres.

La Villa, 1776

“La Gomera se encuentra al suroeste de Punta de Teno, en Tenerife, a 6 leguas de distancia. La localidad principal está situada cerca de la orilla del mar, en el fondo de una bahía, que está refugiada de todos los vientos, salvo de los sureste. Aquí usted puede llegar con su barco a una distancia conveniente desde la orilla, de cinco a quince  brazas, pero como la tierra, el viento sopla con frecuencia, así que es un necesario  amarrar bien el barco, de otra forma se estará en peligro de ser sacado de la bahía. El mar está, en general en calma, los barcos pueden desembarcar en la playa sin peligro. En la parte norte de la bahía hay una cala, donde los barcos de cualquier tipo pueden transportar sus mercancías cerca de la orilla  (un alto acantilado perpendicular), y también para limpiar o reparar. Cuando los barcos no pueden atracar en la playa, a causa del oleaje, pueden hacerlo en esta cala, que se accede por  un camino, a lo largo de un acantilado, hasta la ciudad, pero es estrecho para  dos personas: cerca del final de este camino hay una puerta, que siempre está cerrada después del atardecer o por la noche, entonces, ningún  hombre puede pasar por ese camino.

Muy cerca de la playa comienza la principal calle de la ciudad, y desde allí se dirige al interior La ciudad que se llama La Villa de Palmas, es decir, la Ciudad de las Palmas, por el número de palmeras que crecen allí. Tiene una iglesia y el convento de frailes, con cerca de ciento cincuenta casas privadas, la mayoría de las cuales son sin embargo de tipo medio o pequeñas. Esto se suple con la buena agua que disponen;  los habitantes la extraen de los pozos por toda la ciudad. En el invierno, un arroyo grande, de las montañas, desemboca en el puerto. En la zona sur de la desembocadura de este arroyo hay  una torre redonda, que fue construida por Don Miguel Peraza, el primer Conde de la Gomera, y en la parte superior del acantilado perpendicular, en el norte de la buena cala, hay una ermita, y una batería de unas pocas piezas de artillería de cañón para defender el puerto. Como he perdido los diarios de viaje, no puedo dar detalles para localizar este excelente puerto, pero sí puedo decir que es el mejor que recuerdo, la tierra que forma el punto norte de la bahía es el punto más al sur de la zona oriental  de La Gomera que se puede ser hallar  desde Punta de Teno, en Tenerife. Esa tierra, cuando uno está al norte de la misma, a alrededor de una legua, tiene una gran semejanza a Ram-Head cerca de Plymouth (Inglaterra).Cuando uno se dirige a esta bahía es necesario ir a este punto, puesto que el viento de tierra es demasiado común, por esta razón es mejor que se venga con la brisa del mar, que por lo general comienza a soplar sobre el mediodía. El mejor lugar para un barco se encuentra aquí, donde se puede tener una vista completa a lo largo de la calle principal de la ciudad, y de toda la playa: es necesario eso sí amarrar el barco lo mejor posible, por los remolinos de vientos que se forman en la bahía.

La Gomera, aunque no tan poblada como La Palma, es una isla considerable, con muchos riachuelos de sus escarpadas montañas y el agua de los valles estrechos, en resumen, en todas las zonas el agua pueden ser  encontrada si se excava en sus tierras a unos cinco o seis pies de profundidad. Entre las fuentes que abundan aquí, los siguientes son las más preferidas, a saber: Chemele, Tegoay, y la Fuente del Conde.  Ningún pino crece aquí, pero muchos otros tipos de árboles, particularmente mocanes, barbusanos, sabinas, adernos, viñátigos, palmeras, con un gran número de unos árboles que producen gran cantidad de goma, de ahí el nombre de la isla.

Los productos de esta isla son de mucho más fama que los de Tenerife, Canaria o Palma. Los nativos por lo general tienen suficiente maíz para su subsistencia, y la importaciones es escasa. En este aspecto La Gomera se parece a  Canaria [Gran Canaria].teniendo casi todo lo necesario, y por lo tanto vive sin la  necesidad de depender del exterior: tiene suficiente millo, vino, frutas, miel, ganado y aves  en gran abundancia, se podría estimular en La Gomera para desarrollar la industria, los nativos podrían  manufacturar suficiente lana y materias primas: piedras, cal, maderas, y cualquier otro material apto para la construcción, excepto el hierro.

El vino de La Gomera, en general, es débil, pobre, e intenso, por lo tanto no apto para exportación, su color es parecido al agua  y débil como una cerveza pobre. Yo mismo compré unas docenas de botellas de vino para llevar a Londres, donde las mostré a la gente como curiosidad; pero a ellos no les gustó el vino porque al inglés no le grada el vino débil, sus sabores y gustos son siempre muy delicados. Los comerciantes de vino en Francia, España, Portugal, y otros lugares, conocen esto que he comentado, tenga cuidado en  mezclar el brandy, incluso con los vinos más extraños que llegan a  Inglaterra.

Además de los animales comunes del resto de las islas, aquí hay un montón de ciervos, que fueron traídos originalmente desde Berbería. Más mulas se crían en La Gomera que en cualquiera de las otras islas pero yo no recuerdo haber visto los camellos aquí. Ni culebras ni serpientes existen en Canarias, excepto en La Gomera [Lisas gomeras], pero no tenga ninguna razón de creer,  por cualquier cosa que pudiera aprender, que son venenosas o puedan hacer daño”.

George Glas, Historia del descubrimiento y Conquista de las Islas Canarias. 1767.

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