Félix Herrera Cabello, un hijo de La Gomera, nacido en Agulo y que llego a la N.A.S.A

El Profesor Félix Herrera Cabello nace en 1932 en Agulo, bonito pueblo en la Isla de La Gomera (Islas Canarias – España), si bien desde muy pequeño se traslada a vivir a Tenerife, y más concretamente a su capital (Santa Cruz de Tenerife), donde realiza sus estudios de bachillerato. Tras licenciarse en Ciencias Químicas por la Universidad de La Laguna (Tenerife), y como muchos jóvenes de su generación, emigra a Venezuela donde, entre otras ocupaciones, trabaja para IBM como Ingeniero de Procesos.

En 1958, recién iniciada la era espacial con el lanzamiento de los primeros Sputniks y los primeros satélites americanos, se incorpora a la Estación Minitrack de Lima, que formaba parte de la red mundial para el seguimiento de los primeros satélites artificiales durante las actividades del Año Geofísico Internacional. Esta red fue operada inicialmente por el ejército americano, con la denominación de proyecto Vanguard (por ser el lanzador utilizado), hasta que se fundó la NASA en octubre de 1958, en que pasó a llamarse red STADAN (Red de Adquisición de Datos y de Seguimiento de Satélites).

Fue una época vivida con intensidad por el Profesor Herrera, pues los datos aportados por los primeros satélites artificiales dieron nuevas y revolucionarias ideas sobre el medio exterior, que han sido el germen del desarrollo de la exploración del espacio.

Su estancia en la estación de Lima entre 1958 y 1962, con visitas a diferentes centros de EEUU, permitieron su formación en la técnica de seguimiento de vehículos espaciales en sus múltiples facetas: seguimiento, telemetría, comando y comunicaciones.

Su experiencia en la red de vuelos tripulados se inicia en 1962 en la Estación Espacial de la NASA en Maspalomas, perteneciente a la red MSFN (Red de Vuelos Espaciales Tripulados), dirigida por el director de NASA C.A. Rouiller y por el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) de acuerdo con los programas de colaboración vigentes. Mr. Rouiller le asignó, como ingeniero de enlace de comunicaciones, la responsabilidad de los circuitos punto a punto de alta frecuencia entre la estación de Maspalomas y los centros de Control de EEUU durante los proyectos Mercury y Gemini (1962-1966), en una época en que las exigencias de los vuelos tripulados eran muy superiores a las de los circuitos comerciales.

Fue una experiencia muy dura, pero importante, pues le permitió vivir en primera línea y en tiempo real, la problemática de un sistema de comunicaciones sumamente complejo, compendio de todas las técnicas utilizadas en ese época en dicho campo.

El inicio del programa Apollo en 1966 y la puesta en órbita de los primeros satélites de comunicaciones para cubrir sus requerimientos, le lleva a integrarse en el grupo de la Física Solar, cuya función en el proyecto Apollo fue aumentar la seguridad del programa en lo relacionado principalmente con la fase de alunizaje y en las actividades del Skylab en 1973. Las actividades relacionadas con el estudio de la interacción de la actividad solar con nuestro planeta le proporcionaron la formación en el campo de la física solar, con múltiples implicaciones en el área de radiaciones, comunicaciones, etc.

Su estancia en diferentes centros de EEUU, especialmente en el Space Environment Center (SEC) de NOAA (National Oceanic Atmospheric Administration) en Boulder (Colorado), le fue muy valiosa, permitiéndole compartir los conocimientos y la experiencia adquirida en este centro con Mr. Gary Heckman, Senior Forecaster of the Space Environment Services Center, y Mr. Joe Hirman, Chief of the Space Weather Operations Division, sus compañeros durante muchos años en la estación de NASA en Maspalomas. En el SEC, importante laboratorio de EEUU, está centralizado el análisis de la actividad solar con todas sus implicaciones, especialmente en el área de vuelos espaciales.

Después de unos 17 años, deja en 1974 los programas de la NASA, y tras algunos años (1974-1981) de permanencia enLa realidad de una ficción. Logros y problemas en la exploración del espacio el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC), donde continúa con su trabajo en el área de la Física Solar y realiza su tesis doctoral en Ciencias Físicas, desarrolla su actividad docente de 1981 a 1984 en el Centro Superior de Naútica y Estudios del Mar de Santa Cruz de Tenerife.

En 1984 se incorpora al Departamento de Física Fundamental y Experimental de la Universidad de La Laguna, donde se propone “involucrar” a ésta en los programas de exploración del espacio, lo que culmina en 1993 con la colaboración del Centro Superior de Naútica y la inestimable ayuda del doctor José Peraza, en la instalación y puesta en marcha del Laboratorio de Comunicaciones y Teledetección (LCT), cuyas líneas de investigación, relacionadas principalmente con las peculiaridades y problemática de la Región Canaria, han permitido la formación, en el campo de la teledetección, de un grupo de físicos de distintas promociones de la Universidad de La Laguna.

En febrero de 2002, meses antes de su fallecimiento, publica su libro “La realidad de una ficción. Logros y problemas en la exploración del espacio”, editado por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de La Laguna, donde plasma sus vivencias en el programa espacial americano.

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