El pequeño muelle de la bahia de El Cabrito en San Sebastian de La Gomera

La bahía de El Cabrito se halla a unas tres millas de la capital de la Isla, en el barranco del mismo nombre, donde su propietario Filiberto Darias Jerez cultivaba en sus fértiles huertas plátanos y tomates para la exportación y diferentes árboles frutales, además de hor­talizas y cereales. La producción de excelente calidad, debido a las buenas condiciones del suelo y a la abundancia de agua, se exportaba en su totalidad por la única salida natural que era la vía marítima. No existía ni camino vecinal ni carretera alguna que enlazara con la capi­tal insular, de la que dista aproximadamente 20 Km., pues el trazado de esta vía terrestre ten­dría que transcurrir por una zona abrupta y difícil y en consecuencia su ejecución resultaría muy costosa.

La realización de un muelle-desembarcadero era la solución más factible, ya que sería una obra más económica y se haría en menor tiempo. Las primeras gestiones que se efectúan se remontan a 1934, gracias a la iniciativa del concejal del Ayuntamiento de San Sebastián, Antonio Evaristo Padilla, este edil proponía acometer la construcción de este muelle y de dos pequeños desembarcaderos más en la Playa del Medio y en Puntallana, acogiéndose a los beneficios determinados en el artículo 1°, concepto 8°, capítulo 16, sección 7°, del ministerio de Obras Públicas de la ley de presupuestos generales del Estado de 1933. Según esta ley, el Estado subvencionaba a los ayuntamientos que dispusiesen de pocos ingresos para hacer obras de pequeños desembarcaderos y muelles así como de rampas, defensas y otras obras de consolidación contra la acción del mar. La subvención representaba el 75% del presupuesto total y el anticipo, el 25% restante, que sería amortizado por el Ayuntamiento solicitante en el plazo de 20 años, a un interés del 2% anual.

A partir de la fecha citada el ayuntamiento capitalino, al que pertenece el barranco de El Cabrito, acordó encargar el estudio y redacción del proyecto del pequeño muelle al ingeniero de caminos Manuel Tercero, que casi a los dos meses ya lo había concluido. Según la docu­mentación proporcionada amablemente por el prof. Darias Príncipe, el proyecto técnico com­prendía: un camino de servicios, una explanada de acceso y un dique o espigón, cuyo presu­puesto ascendía a 48.674.39 Ptas., cantidad que fue aprobada a finales de 1935 por el inspector regional de Obras Públicas, y tres semanas después (21 de enero de 1936) por el jefe de la sección de puertos de la subsecretaría de Obras Públicas. Sin embargo, el estallido de la guerra civil española a la que se añadieron luego otros actores hizo inviable este pro­yecto, que terminó ejecutándose años más tarde, en torno a 1960, con algunas importantes modificaciones y a expensas de los herederos de la viuda de Filiberto Darias. La obra se rea­lizó en dos etapas: en la primera se logró edificar los pilares del camino trazado sobre el bajío y la cimentación del futuro espigón. El fallecimiento de uno de los herederos retrasó la segun­da etapa, en la que ya al fin se culminó el muelle: sin embargo cuando la propiedad de El Cabrito pasó mas adelante a la empresa extranjera “Lily Gomera”  los nuevos propietarios volaron una baja cercana para que los barcos tuviesen mayor operatividad y ampliaron la pla­taforma de atraque.

Extraído de libro de Gloria Díaz Padilla, Pescantes de La Gomera. Testimonios de la arqueología industrial de Canarias. 2008.

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