El Castillo de los Remedios. Arquitectura emblemática desaparecida en La Gomera

Tomás Alonso Hernández – arquitecto por la ULPGC e ingeniero civil por la cámara de arquitectos de Viena

 

  • El Castillo de los Remedios representa la lucha y coraje del pueblo gomero. Un testigo de los avatares de la historia y seña de nuestra identidad. Un legado lamentablemente desaparecido y olvidado.

Esta fortificación debió su nombre, posiblemente, a la desaparecida Ermita de los Remedios que se encontraba en la actual Plaza de la Constitución y a escasa distancia de este baluarte. Fue también conocida como Castillo Grande de San Diego y, a mediados del siglo XX, como la Recova de San Sebastián.

Se construyó en la segunda mitad del siglo XVII, encargándose su proyecto al ingeniero de S.M. Don Lope de Mendoza y Salazar, construido conjuntamente por la Corona y el conde de la Gomera Juan Bautista de Herrera y Ponte. Se encontraba situado al pie del Risco de la Hila y culminando el trazado urbano de San Sebastián. La plataforma quedaba resguardada por parapetos de sólida construcción de sillería con troneras para los cañones, que por el año 1738 contaba con nueve piezas de artillería. El castillo poseía almacenes, depósitos y, además, una garita con espadaña y campana “[…] para hacer la cantinela”. Era el de mayor tamaño y el mejor artillado. El Castillo de los Remedios pasó a ser pieza angular de defensa, puesto que, la Torre del Conde, en su origen pieza fundamental del sistema defensivo, se consideró obsoleta e ineficaz contra intrusiones de piratas, por lo que fue usada como almacén de pertrechos de guerra para surtir a los otros fuertes.

Tras su construcción, relevando la Torre del Conde a un segundo plano, en el Castillo de los Remedios acontecerían varios sucesos históricos trascendentales para la isla.

Plano del ingeniero Antonio Riviere (1743_ Fresco de la capilla del Pilar(Foto de Susana melian Hernandez

Arriba a la derecha, se puede observar el mural del testero norte de la Capilla del Pilar, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en San Sebastián de la Gomera, que representa el intento frustrado de desembarco de los ingleses en 1743 y la victoria de los vecinos de la Gomera sobre la escuadra de la Royal Navy, al mando del capitán Charles Windham.

En la obra se contempla el Castillo de los Remedios disparando sus cañones durante la contienda, en la cual la fortaleza fue determinante en la derrota inglesa, otorgándole el artista un trato distinguido en el mural.

Estos hechos heroicos serían traducidos a siete lenguas y darían la vuelta a Europa como muestra del coraje del pueblo gomero frente a la poderosa armada inglesa.

Otro suceso trascendente en el que tomó parte este emblemático edificio fue la sublevación de 1762, cuyo motín pretendía derogar el régimen de los señores de la isla, los cuales vivían en la opulencia y la riqueza mientras el pueblo gomero sufría grandes necesidades, las injusticias señoriales y la tiranía. La clase dirigente y el estado llano hicieron causa común para acabar con su dependencia del régimen señorial e incorporar la isla a “la nación”.

En dicho tumulto se tomó el Castillo de los Remedios, donde se hizo disparar sus cañones para anunciar a todos los gomeros el comienzo de la insurrección y, posteriormente, mantener a la villa en armas, apoderándose de la artillería, la pólvora y expulsando al administrador del conde de la fortificación.

Según el capitán Francisco Trujillo, sería en el Castillo de los Remedios también donde se escribiría la exposición de agravios contra el conde y la petición al rey para que fuera agregada la isla a la corona: “[…] al patrimonio de su real corona”.

La disolución de los señoríos fue una de las políticas reformistas inspiradas por la Ilustración durante el reinado de Carlos III en su intento por modernizar España, pero ésta solo tenía jurisdicción en aquellos señoríos ilegales, como el caso de los enriqueños, por lo que el conde de la Gomera permanecería con sus derechos sobre la isla y continuado sometimiento.

Tras fracasar la sublevación, el conde tomó represalias contra los detractores, enviándolos al destierro y terminando así un episodio más de la historia de nuestra isla, de lucha contra la tiranía y el caciquismo, dando comienzo con un cañonazo en este edificio emblemático, en la actualidad desaparecido.

“[…] El capitán D. Francisco Trujillo dice que la petición escrita en el castillo lo noto Don Policarpo y Don Pedro Salazar. Yque Vicente Fernandez decía que Don Pedro decía que hicieran y notubieran miedo, que Narbaez dava tresmilpesos, que se pusieran en arma un año y pedir Poder […]” Tumulto de la Gomera en 21 Sep. 1762 (Archivo histórico de la Gomera).

En los siguientes siglos, el Castillo de los Remedios conocería varias transformaciones y una ampliación hacia el norte, creándose una plaza y un tendal durante el siglo XIX, que más tarde se convertiría en el patio principal de la edificación. La fortificación permanecería en pie hasta el año 1946 como destacamento militar, pasando a partir de ese momento a ser propiedad del Ayuntamiento, donde su ala norte se utilizaría como mercado municipal y el enclave del antiguo castillo como escuela, cárcel y ciudadela.

El castillo desaparecería, finalmente, en los años sesenta para ser reemplazado por edificios públicos: el Ayuntamiento, la Delegación del Gobierno y el Instituto Social de la Marina, acabando así con cualquier vestigio de lo que fue uno de los edificios más emblemáticos de la isla y parte de nuestro patrimonio histórico.

DE EMBLEMÁTICO A OLVIDADO

Muchos de nuestros mayores aún recuerdan este edificio con nostalgia en una etapa amarga de nuestra historia. La tienda de

Banda de música de San Sebastián en el patio del Castillo de los Remedios.

Manuel Vizcaíno Padilla, el almacén de abastos, los ensayos de la primera banda de música, la carnicería, la venta de pescado en su patio principal, las largas tertulias tomando “café” en su ciudadela e incluso dando conversación y compañía al preso confinado en la cárcel del castillo. Una época marcada por la miseria y la escasez que fue superada por la solidaridad que caracteriza al pueblo gomero. Como cuentan nuestros mayores: “[…] lo poco que se tenía se compartía […]”.

Esta edificación podría recuperarse y convertirse en un reclamo turístico para San Sebastián con estrategias arquitectónicas, como en el caso de la remodelación de la Plaza de España en Tenerife de la mano de los arquitectos Herzog & de Meuron, donde se representa parte de los límites del antiguo Castillo de San Cristóbal en el fondo del lago o los vestigios encontrados durante la remodelación, conservados e integrados en el subsuelo de la nueva plaza en forma museística con la exposición del famoso Cañón Tigre.

Lamentablemente, la falta de sensibilidad por la memoria histórica ha contribuido al olvido de este tipo de arquitectura y seña de nuestra identidad con una proyección elitista que ha favorecido el interés patrimonial por edificios de condes, navegantes y nobles, mientras que se olvidan otras construcciones emblemáticas que representan la historia y lucha de nuestro pueblo.

 

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